Escritores Universales
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     Neruda, Benedetti, García Lorca, Amado Nervo, Edgar Allan Poe, Borges, León Felipe, y muchos otros!


    Creo que hay escritores que, por universales no necesitan presentación, tal el caso de Pablo Neruda. He aquí una de las poesías que más me han cautivado de dicho escritor: "Queda prohibido".




     
    Queda prohíbido llorar sin aprender,
    levantarte un día sin saber qué hacer,
    tener miedo a tus recuerdos...

    Queda prohíbido no sonreír a los problemas,
    no luchar por lo que quieres;
    abandonarlo todo por miedo,
    no convertir en realidad tus sueños...

    Queda prohíbido no intentar comprender
    a las personas,
    pensar que sus vidas valen menos que la tuya,
    no saber que cada uno tiene su camino y su dicha...

    Queda prohíbido no crear tu historia,
    no tener un momento para la gente que te necesita,
    no comprender que lo que la vida te da,
    también te lo quita...

    Queda prohíbido no buscar tu felicidad,
    no vivir tu vida con actítud positiva,
    no pensar en que podemos ser mejores,
    no sentir que sin ti, este mundo no sería igual...
         
                                                           
                                                                                     Pablo Neruda (chileno)                                                                                
                                                     
    Imágen de la foto del Museo Neruda de Punta del Este a cargo de los señores: Selva Santurión y de Miguél Quenón.
    Dirección: Calle Salinas y Virazón tel (042) 48 48 26 E-mail pneruda@adinet.com.uy

     Poesía continental  y social de Neruda:
    Un poeta del Sur de Chile, Pablo Neruda (n.1904 m.1973), gana universalidad desde sus primeros libros de poesía
    que pasan a ser populares entre los jóvenes hispanoamericanos, como su poema Farewell ("Desde el fondo de ti,
    y arrodillado, un niño triste, como yo, nos mira"). Con el segundo y tercer volumen de Residencia en la tierra (1933
    1935), se entrega a su modalidad poética propia, alcanzando excepcional intensidad en el sentir y en el decir poéticos, en el mundo confuso de emociones y sensaciones que trae la vida. Neruda alcanza su máxima resonancia
    americana con Canto general (1950), en el que utiliza, con grandiosa concepción artística aunque enfoque partidista, una creación poética excepcional. Contiene dimensiones continentales a pesar de ser en ocasiones una poesía  poco popular. Posteriormente con sus libros de Odas elementales (1954), inicia otra nueva etapa y ahora canta, en un lenguaje accesible, los seres humildes y las cosas cotidianas. Cualesquiera que sean las objeciones políticas que pudiéramos hacer al poeta, no cabe duda de que es una figura cumbre de la poesía hispanoamericana y, obviamente, universal. En toda su poesía Neruda tiende a superar el hermetismo de sus primeros libros y se inclina a la simplificación, aunque a veces cae en el prosaísmo. Se ha transformado en el cantor de los elementos, pero, según algunos críticos, en su canto  no ha ido más allá de la materia, no ha logrado elevarse de la materialidad y llegar al espíritu, limitación que creen observar en toda la poesía nerudiana, especialmente en la amorosa. En el año 1944  se reedita la obra juvenil de Neruda con el título de Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Esta última parece recoger las esencias poéticas de su obra sentimental hasta el patetismo:

    Emerge tu recuerdo en la noche en que estoy.
    El río anuda al mar su lamento obstinado.

    Abandonado como los muelles en el  alba.
    En la hora de partir, oh abandonado!

    Sobre mi corazón llueven frías corolas.
    Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

    Era la sed y el hambre y tú fuiste la fruta.
    Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

    Abandonado como los muelles en el alba.
    Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

    Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.
    Es la hora de partir. Oh abandono.

    Los poemas amorosos de Neruda han conseguido la máxima popularidad. Pero la más profunda poesía en americanidad, no exenta de ancestrales protestas de la desaparecida sociedad india, la encontramos en Canto general y en poemas de tanta grandiosidad y nervio como Alturas de Machu Picchu, con sus impresionantes prosopopeyas e imprecaciones; como el canto XII, que empieza " Sube a nacer conmigo, hermano:


    Mostradme vuestra sangre
    y vuestro zurco,
    decidme: aquí fui castigado,
    porque la joya no brilló o la tierra
    no entregó a tiempo la piedra o el grano;
    señaladme la piedra en que caísteis
    y la madera en que os crucificaron,
    encendedme los viejos pedernales

    Vida y obra de Pablo Neruda
    ....................................................................................................

    De Chile y de Pablo Neruda, haremos un viaje hacia el viejo continente para hablar de Federico García
    Lorca. Como lo hicimos con Pablo Neruda, primero os dejaremos un verso:



    Arbolé, arbolé,
    seco y verdé.
    La niña de bello rostro
    está cogiendo aceituna.
    El viento, galán de torres,
    la prende por la cintura.

    Pasaron cuatro jinetes
    sobre jacas andaluzas,
    con trajes de azul y verde,
    con largas capas oscuras.

    "Vente a Córdoba, muchacha".
    La niña no los escucha.
    Pasaron tres torerillos
    delgaditos de cintura,
    con trajes color naranja
    y espadas de plata antigua.

    "Vente a Sevilla, muchacha".
    La niña no los escucha.
    Cuando la tarde se puso
    morada, con luz difusa,
    pasó un jóven que llevaba
    trosas y mirtos de luna.
    "Vente a Granada, muchacha".
    Y la niña no lo escucha.

    La niña de bello rostro
    sigue cogiendo aceituna,
    con el brazo gris del viento
    prendido por la cintura.

    Arbolé, arbolé,
    seco y verdé. (Arbolé: Árbol) (Verdé: verde)
    El nombre más resonante de la
    generación del 1927,
    ha sido el de Federico García Lorca, nacido en Fuentevaqueros (Granada), en 1899; allí también
    fue muerto -como
    es sabido- al empezar la guerra española. Antes de entregarse a su vocación literaria,
    estudió música, y
    siempre conservó la inclinación a adaptar melodías populares o tradicionales a sus canciones y
    romances.
    Para establecer una línea de unidad en la evolución de su obra, podríamos decir que pasa del
    predominio de la
    "canción" al predominio del "teatro". En efecto, tras de los primerizos Libro de poemas, 1921, Poema del cante
     
    jondo, 1921, y Primeras canciones 1922 (1936), en su libro Canciones (1921-1924), publicado en 1927, 
    el que pone
    a García Lorca en la vanguardia de la poesía de su época. El inmemorial legado de la canción
    tradicional adquiere
    en él nueva vida, con incorporación de los nuevos recursos imaginativos y expresivos, dentro de una
    gracia capaz de
    acentos casi infantiles:

    Los días de fiesta
    van sobre ruedas.
    El tío-vivo los trae
    y los lleva.
    Corpus azul.
    Blanca nochebuena...

    La otra gran vena de la poesía tradicional, el romance, es la forma de su Romancero gitano (1928),
    también sentido
    con música, pero con una creciente imaginación teatral: cada romance es como un retabillo o ballet
    en que los chispazos de visión intuitiva sirven de decorado a la diminuta escena que se desarrolla
    en un tablado ideal. El tono
    popular hace entrar casi insensiblemente a los más audaces hallazgos:

    ...silencios de goma oscura
    y miedos de fina arena.

    O todo el misterioso desarrollo del Romance sonámbulo, después de su puesta en marcha, en tono de
    canción de corro:

    Verde que te quiero verde.
    Verde viento y verdes ramas.
    El barco sobre la mar
    y el caballo en la montaña...

    Es típico el caso de este romance; ha habido agudas interpretaciones que han llegado a darnos toda
    una lógica de su trama, pero se sabe que el poeta decía a sus amigos: "parece que tiene argumento,
    ¿verdad? ¡Pues no lo tiene!
    O, entre los muchos ejemplos del tránsito de lo popular a lo "vanguardista", compárense los primeros
    cuatro versos
    de Reyerta con los cuatros siguientes:

    En la mitad del barranco
    las navajas de Albacete,
    bellas de sangre contraria,
    relucen como los peces.
    Una dura luz de naipe
    recorta en el agrio verde
    caballos enfurecidos
    y perfiles de jinetes...

    {El dramatismo de su lírica llevó a García Lorca a una aproximación
    a la escena. Sus primeras obras teatrales tienen más valor por el lirismo de sus
    versos que por el dramatismo de la acción; tal es, por ejemplo, su Mariana Pineda
    (1925), a una de cuyas escenas alude este grabado del propio autor. Posteriormente,
    en Bodas de sangre (1933) y Yerma (1934), logrará un teatro de incomparable calidad
    y fuerza. Portada del Romancero gitano (1928).
     
    Pero ya por esos primeros años, García Lorca empezaba a mostrar que no era un poeta limitado a la
    sugestión folklórica:
    dos poemas, la Oda a Salvador Dalí, y, sobre todo, la Oda al Santísimo Sacramento del Altar, le
    presentan como un poeta
    también capaz de una visión desarraigada, partiendo de la experiencia surrealista, especialmente
    notable en su aplicación
    al tema religioso:

    Vivo estabas, Dios mío, dentro del ostensorio.
    Punzado por tu padre con aguja de lumbre.
    Latiendo como el pobre corazón de la rana
    que los médicos ponen en el frasco de vidrio...

    Este tono llega a su culminación en el libro Poeta de Nueva York (1929-1930), donde Lorca,
    trasplantado a un horizonte nuevo,
    sabe encontrar una nueva voz -no sinun eco de Whitman pasado por el surrealismo- para dar la
    atmósfera de la gran ciudad sin descripciones tópicas ni temas periodísticos. Después el LLanto por
    Ignacio Sánchez Mejías (1935), será como una afortunada síntesis de su modo "popular" con el nuevo
    modo "cosmopolita", en torno a la figura del torero muerto, mientras que los Seis poemas galegos
    (1935), muestran lo que puede la sugerencia de una nueva lengua, con su milenario prestigio lírico
    reavivado por Rosalía de Castro, para lanzar al sensible Lorca a un admirable ejercicio de
    musicalidad. Más complejo es el caso de Diván del Tamarit (1936), donde, a esa poesía
    oriental, llegada por vía de conocimiento cultural, para lo que hubiera podido ser un futuro Lorca,
    siempre renovado. Pero, como decíamos, su vocación dramática había ido creciendo y consolidándose:
    al principio, como apéndice de su poesía, en tono fantasioso y cómico (El maleficio de la mariposa,
    Los títeres de Cachiporra); luego, en un intento de "teatro poético", casi a modo entonces vigente,
    aunque con mayor belleza y emoción, surge el "romance popular en tres estampas" Mariana Pineda (1925).
    Y, además de que, según señalábamos, la poesía de Lorca se teatraliza íntimamente en el Romancero
    gitano, el poeta va dejándose llevar por su vocación escénica, en la farsa La zapatera prodigiosa
    (año 1930); aunque permanece aún en el tono menor en el Amor de Don Perlimpín con Belisa en su
    jardín (1931), y en el Retabillo de Don Cristóbal (1931), ya Así que pasen cinco años (1931), muestra
    una mayor ambición imaginativa. Es a partir de Bodas de sangre (1933), y, en especial de Yerma (1934),
    cuando vemos a Lorca convertido en un dramaturgo incluso "profesional": la densidad de la atmósfera
    lírica no frena el ímpetu apasionado de las figuras, que ya no son muñecos de farsa ni figuras de
    estampa. Y, en efecto, aunque Doña Rosita la soltera, o El lenguaje de las flores (1935),parece
    volver al "tono menor", el año después, poco antes de su trágica muerte, Lorca terminaba su obra
    maestra de "hombre de teatro" auténtico, La casa de Bernarda Alba, significativamente escrita en
    prosa, como para no dejarse invadir por su vena lírica, aunque sea su condición de poeta la que anima
    el lenguaje, sobrio y a la vez intenso, cargado de fatalidad, en la pasión concentrada de las mujeres
    "de los pueblos de España":

    Vengo de recorrer las cámaras. Por andar un poco. De ver los cuadros bordados de cañamazo de nuestra
    abuela, el perrito de lana y el negro luchando con el león, que tanto nos gustaba de niñas. Aquella
    era una época más alegre. Una boda duraba diez días y no se usaban las malas lenguas. Hoy hay más
    finura, las novias se ponen de velo blanco como en las poblaciones y se bebe vino de botella, pero nos
    pudrimos por el qué dirán...

    El teatro español, que desde el siglo de oro no había salido de un exceso de tradicionalismo o de una
    peueñez costumbrista, al llegar a esta obra adquiere total validez, en el mundo y en el siglo pasado
    y, ¿por qué no en el presente?, con un logro tan maduro que quizá no ha hallado todavía digno
    seguimiento. Así, si Lorca fue importante y lo será por siempre en la historia poética, mucho más
    importa en la historia dramática por esta excepcional obra póstuma.
    Cierta afinidad inicial aconseja situar junto al nombre de García Lorca el de Rafael Alberti de quien
    hablaremso en la siguiente y breve biografía.

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    Poemas Rafael Alberti


    Cierta afinidad inicial aconseja situar junto al nombre de Lorca el de Rafael Alberti (n.1902 1999):
    el juvenil
    triunfo de Marinero de tierra y otros sucesivos libros análogos se apoyaba en la forma de la canción
    andaluza:

    Si mi voz muriera en tierra
    llevadla al nivel del mar...

    O estos otros versos inolvidables:

    Flotadora va en el viento
    la sonrisa amortajada
    de su rostro. ¡Qué lamento
    el de la noche cerrada!
    ¿Qué harás pescador de oro,
    allá en los valles salados
    del mar? ¿Hallaste el tesoro
    secreto de los pescados?

    Este filón lírico supera al posterior intelectualismo imaginista de Cal y Canto, en la coyuntura
    gongorina a que él aporta su Tercera Soledad; y a beber en su fuente volverá más adelante en sus
    libros de exilio como "Entre el clavel y la espada y Ora marítima". En 1929 publica: Sobre los
    ángeles, libro que marca una curva decisiva en su obra, y a la vez, acaso, una cumbre; los ángeles
    de Alberti, dispersos y en destrucción, son los símbolos de todo un mundo de valores
    -acaso de una crisis religiosa-. Aparecen entrevistos en unas
    ocasiones en un breve perfil esquemático; en otras ocasiones, envueltos en acumulaciones surrealistas
    alternantes con reminiscencias celestes (así en: los tres recuerdos del cielo). A pesar del tono
    elusivo del libro y de su intento de impasibilidad y aun de ironía intelectual, hay un fondo de dolor
    y de catástrofe. Así en "El ángel bueno":

    Vino el que yo quería,
    el que yo llamaba...
    ...Aquel que a sus cabellos
    ató el silencio.
    Para, sin lastimarse,
    cavar una ribera de luz dulce en mi pecho,
    y hacerme el alma navegable.

    Tras esas crisis, Alberti pasa a una poesía agitada, de compromiso político, al principio en
    un tono casi surrealista, difícil en un poeta tan dominado por la intelligencia, luego
    en un tono de descripción directa y más viva -El poeta en la calle y De un momento a otro-.
    Posteriormente, exiliado de España, además de los libros aludidos, escribe otros de tema más
    deliberado -La pintura-, pero siempre su fuente de fuerza lírica sigue estando en la vena inicial
    de canción clamorosa.

    Nocturno

    Deja ese sueño.
    Envuélvete
    desnuda y blanca, en tu sábana.
    Te esperan en el jardín
    tras las tapias.

    Tus padres mueren, dormidos.
    Deja ese sueño.

    Anda.
    Tras las tapias,
    te esperan con un cuchillo.

    Vuleve de prisa a tu casa.
    Deja ese sueño.
    Anda.
    En la alcoba de tus padres
    entra desnuda, en silencio.

    Corre de prisa a las tapias.
    Deja ese sueño.
    Sáltalas.
    Vente.

    ¿Qué rubí hierve en tus manos
    y quema, negro, tu sábana?
    Deja ese sueño.
    Anda.
    ...Duérmete.



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